
Ella estaba demasiado ocupada como para escucharme, entonces decidí no contarle y hacerlo por mi propia cuenta. Me puse a investigar el misterio de la casa sin puerta y porque era que cierta gente no pasa por su vereda.
Me senté frente al lugar tratando de observar el comportamiento de los que circulaban por esa esquina, todos cruzaban de vereda para esquivar la casa, no había uno que no lo hiciera. Un día me propuse empezar a preguntarle a la gente el porque de semejante esquivo.
Una señora de unos 65 años me llego a decir que la casa original tenia una puerta pero que la dueña que no salio mas decidió cerrarla para estar ella adentro para siempre, un señor que al cruzar se persignaba me comento que la puerta desapareció el mismo día que una imagen de la virgen apareció en ese lugar.
Lo cierto es que un día alguien se atrevió a comentar algo que todos me insinuaban y nadie se atrevía. Una mujer muy chiquita, casi no le salían las palabras se me puso a hablar, me dijo que ella estuvo tratando de averiguar lo mismo que yo y que un día una luz cegadora salio de la casa y vio salir a una persona, algo que solo ella pudo ver porque en momento no había nadie en ese lugar. Trato de seguir a lo que salio de la casa pero no pudo.
Desde ese momento no paro de envejecer, tenia tan solo 42 años ahora y no podía salir de ese maleficio que la azotaba.